Cultura

“Los cinco grandes del mal humor”, una disección escénica de la neurosis contemporánea

La obra escrita por Guillermo Yanícola y con dirección de Natalia Prous subirá a escena este viernes a las 21 en el Club del Teatro. Una reflexión sobre los estadios del fastidio, la frustración y la intolerancia cotidiana.

Por Valeria Melczarski (*)

El teatro independiente de Mar del Plata revalida constantemente su vitalidad a través de propuestas que combinan el riesgo interpretativo con la agudeza crítica. Un claro ejemplo de esta sinergia es Los cinco grandes del mal humor, la pieza escrita por Guillermo Yanícola bajo la dirección de Natalia Prous, que se presentará nuevamente el próximo 5 de junio a las 21 en las tablas del Club del Teatro (Rivadavia 3422). Esta misma sala fue testigo de los primeros pasos de esta obra, que fue estrenada en 2019 como parte del ambicioso proyecto que Yanícola denominó Siete experiencias en el espacio. Su temprana muerte dejó trunco el proyecto, pero esto no impidió que su obra siguiera representándose y, en el caso de Los cinco grandes, se produjeron, además, dos reemplazos con respecto al elenco original: Lucila Iriarte y Roberto De Large, ambos artistas de larga trayectoria que sumaron su talento al grupo conformado por Soledad Fayó (Sol Fa), Alejandra Grollino y Gena Balduzzi Urquijo.

La obra propone un dispositivo escénico que funciona como un espejo cóncavo de la psicología urbana contemporánea. A través de un despliegue físico extenuante y una notable versatilidad expresiva, Yanícola decidió llevar a la escena los diversos estadios del fastidio, la frustración y la intolerancia cotidiana. No se trata de una mera sucesión de gags, sino de una auténtica radiografía sobre cómo el individuo moderno procesa la hostilidad del entorno.

La dirección de Natalia Prous resulta determinante para sostener la tensión dramática. Prous administra el ritmo con precisión cronométrica, alternando momentos de un humor físico desbordante con pasajes de sutil ironía y desencanto. Es en ese delicado equilibrio donde la obra alcanza su mayor madurez: logra que el espectador se reconozca en la miseria de los personajes y que la risa funcione como un mecanismo de catarsis colectiva.

Es una puesta que prescinde de artificios innecesarios. De este modo, el peso dramático recae en quienes encarnan los personajes y en la dirección que sabe cuándo acelerar la comedia y cuándo profundizar en el absurdo.

El diseño lumínico de Gustavo Martincic y la atmósfera sonora de Pablo Bronzini operan como sutiles amplificadores de los estados de ánimo que atraviesan la escena, consolidando una propuesta cohesiva y de gran impacto estético.

En definitiva, Los cinco grandes del mal humor se erige como una cita indispensable para el público local. Una oportunidad para asistir a un teatro que, lejos de la complacencia, prefiere interpelar nuestras propias neurosis desde la inteligencia y el rigor artístico.


(*) Profesora en Letras (UNMdP) e investigadora cultural.

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